Sobre el Blog

En este nuevo blog he optado por el título Empoderando porque hace referencia a uno de los mayores objetivos que todo educador o educadora social  persigue en sus intervenciones sociales además de ser una palabra muy muy poderosa.

La filosofía del empoderamiento se originó en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire y fundada sobre la conciencia crítica.

Tiene fundamentalmente una dimensión individual y otra colectiva.

A nivel individual está considerado como un proceso por el que las personas excluidas incrementan  sus niveles de confianza, autoestima y capacidad para responder a sus propias necesidades.

Muchas veces, las personas en riesgo y marginadas sociales tienen interiorizados 
los mensajes culturales o ideológicos de opresión y subordinación que reciben respecto 
a sí mismos, en el sentido de que carecen de voz o de derechos legítimos, 
lo que redunda en su baja autoestima y estatus.

Trabajar por el empoderamiento implica:

  • Ayudarles a recuperar su autoestima
  • Que crean que están legitimados a actuar en las decisiones que les conciernen.
  • Un proceso de concienciación que puede ser largo y difícil.

Si bien el empoderamiento es aplicable a todos los grupos sociales vulnerables o que sean víctima de la marginación, tanto su origen como su aplicación práctica más extendida se encuentra entre el colectivo de las mujeres.

Dentro de las instituciones  será en la Conferencia de Pekín de 1995 donde se acuñó el concepto, propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Norte y del Sur, para referirse

“al proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de las estructuras y procesos que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

De ahí que este nuevo espacio se llame Empoderando porque mi idea es compartir herramientas que produzcan esos cambios individuales e inciten a la participación social, económica y cultural.

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